Educación para la Libertad
(Ensayo)
La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre
el mundo para transformarlo
P.
Freire
Al abordar el tema
Educación para la Libertad debemos saber que
la libertad se comprende, como una oposición al determinismo de coacción,
de forzosidad, que son considerados, como expresiones de una limitación de la
libertad. Según Séneca, el hombre en esencia es libre, que consiste en no temer
ni a los hombres, ni a los dioses; no desear nada deshonesto, ni excesivo,
tener el completo señorío de sí mismo. Así, pues, la verdadera libertad
consiste en la capacidad de reflexionar y valorar las virtudes.
Al mismo tiempo La Pedagogía Crítica
es una manera de tratar la vida diaria incluyendo la escolar que
posibilita a los estudiantes y jóvenes formar conciencia crítica. En
otras palabras, es una herramienta para reflexionar sobre sus vidas y
experiencias, haciendo énfasis en lo individual y lo colectivo, comprendiendo
cómo se relaciona la comunidad global.
En la Venezuela actual se
habla de la formación de un ser humano en libertad y para la libertad, un ser
humano conscientemente crítico, reflexivo, capaz de entrever las distintas
situaciones en los órdenes político y social que se viven en la Venezuela nuestra, la Venezuela de los grandes
y profundos cambios, cambios estos que vienen marcando el rumbo de la
revolución en el mundo multipolar.
La educación de las masas es el problema
fundamental de los países en desarrollo, una educación que, liberada de todos
los rasgos alienantes, constituya una fuerza posibilitadora del cambio y sea
impulso de libertad. Sólo en la educación puede nacer la verdadera sociedad
humana y ningún hombre vive al margen de ella. Por consiguiente, la opción se
da entre una educación para la domesticación alienada y una educación para la
libertad. Educación para el hombre-objeto o educación para el hombre-sujeto.
Nuestro modelo educativo
andragógico implementado al interior de la UBV y Misión Sucre nos permite llegar a la base
de esa sociedad de masas a la que va dirigida la educación liberadora. Al
interior de cada uno de los ambientes de estudio podemos observar como el
elemento alienante se hace presente con marcada especificidad en la mayoría de
los ciudadanos con los que a diario compartimos, y en este sentido no solo
podremos mencionar a los educandos sino también a algunos educadores que han venido despertando dentro de la
ebullición de este proceso de cambio en el pensamiento actual.
Asimismo, la praxis de la Pedagogía Critica
se vincula con la teoría marxista, la lucha de clases desde la educación,
formando conciencia crítica en jóvenes y estudiantes. Actualmente,
a través de educadores como McLaren (1997) y Giruox, esta pedagogía
está filtrando los movimientos estudiantiles para formar a los
nuevos hombres en una lucha de clases para transformar al mundo en
otro de carácter socialista como una alternativa al capitalismo.
En palabras de P. Freire la educación es un acto de amor, de coraje;
es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad, a la que no teme;
más bien busca transformarla, por solidaridad, por espíritu fraternal.
La labor del educador va mas allá del mero compromiso
con una sociedad acostumbrada al cambio de determinados servicios por una
retribución económica. Por eso para Freire la educación debe ser un acto meramente
amoroso, que nazca desde el espíritu y se concrete con la praxis pedagógica
liberadora.
Entonces la alfabetización,
y por ende toda la tarea de educar (misiones Robinson, Ribas,
Sucre, UBV), solo será
auténticamente humanista en la medida en que procure la integración del
individuo a su realidad nacional, en la medida en que le pierda miedo a la
libertad, en la medida en que pueda crear en el educando un proceso de
recreación, de búsqueda, de independencia y, a la vez, de solidaridad. Al
llegar a este punto del pensamiento pedagógico de Paulo Freiré que en realidad
es un pensamiento político en el sentido más alto de la palabra descubrimos que
alfabetizar es sinónimo de concienciar.
La
conciencia del que es o ha sido analfabeto es una conciencia oprimida. Enseñarle a leer y escribir es algo
más que darle un simple mecanismo de expresión. Se trata de procurar en él,
concomitantemente, un proceso de concienciación, o sea, de liberación de su conciencia con
vistas a su posterior integración en su realidad nacional, como sujeto de su
historia y de la historia. Proceso este que no resulta fácil puesto que lucha
en contra de las múltiples amenazas ideológicas a las que se ve enfrentado a
diario, amenazas de diverso orden (comunicacionales, dogmáticas,
culturales, entre otras) entonces, este
despertar de la conciencia debe irse alimentando dia a dia con el razonamiento crítico siendo capaz
de analizar la naturaleza de los hechos de ocurren a diario dentro de su
entorno comunitario y familiar. Este pensamiento crítico nos ha sido negado
desde siempre puesto que para las clases dominantes (burguesía, clero,) no es
provechoso que el pueblo piense y saque sus propias conclusiones.
Es
por eso que los docentes comprometidos con la educación popular andragógica
debemos ser capaces de asumir los retos planteados ya que un docente no usa su
poder, por pequeño que sea, viene otra persona con mayor poder y ocupa ese
espacio que él no usa.
"Concienciar",
pues, no es sinónimo de "ideologizar" o de proponer consignas,
eslóganes o nuevos esquemas mentales, que harían pasar al educando de una forma
de conciencia oprimida a otra.
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