Las Venas Abiertas de América Latina
Eduardo Galeano
Ensayo
“La economía de Norte
América necesita de los minerales de América Latina como los pulmones necesitan
el aire”
Edgardo Galeano en Las Venas Abiertas
demuestra la parte de la historia que a nosotros, no nos enseñaron en la
escuela en donde tradicionalmente se dibujaba a Cristóbal Colón y sus secuaces
como representantes de lo bueno y que infundieron el estado de bienestar
civilizando pueblos malcriados, y de no ser por su benevolencia, aun vivirían
como animales en chozas a la orilla del río y en estado de barbarie.
Con el símbolo de la cruz en las
empuñaduras de sus espadas los europeos
de la mano de Cristóbal Colón decididos
a surcar los mares rumbo al Oeste, desafiando las leyendas, enfrentando
tempestades terribles con sus naves, arrojadas a las bocas de los monstruos.
Según creían los hombres del siglo XV, en Europa, el mundo era entonces el mar
Mediterráneo con sus costas, más al sur África y la escalofriante tierra del
fuego y en algún lugar Asia; proveedora de especias, alfombras y cosas exóticas.
América no solo carecía de nombre. Los
noruegos no sabían que la habían visitado hacia largo tiempo, el propio Colón
al parecer murió, después de sus viajes, aún convencido de que había llegado al
Asia por la espalda. En 1492, cuando la bota española pisoteó por primera vez
las arenas de Guanahani, el
Almirante creyó que estas islas pertenecían al Lejano Oriente.
Pero veamos que acontecía en el continente
viejo y en especial en España, que vivía el tiempo de su reconquista. 1492 no
fue solo el año del descubrimiento de América, el nuevo mundo que nacía de
aquella equivocación de consecuencias grandiosas. Fernando de Aragón e Isabel
de Castilla derribaron a comienzos de 1492 los bastiones finales de la religión
musulmana en territorio de la Península
Ibérica. Habían pasado más de siete siglos desde la muerte de
Mahoma para recobrar lo que habían perdido en siete años, y las guerras de la
reconquista habían agotado los tesoros reales, alguien debía de pagar las
consecuencias.
Y nace un territorio virgen y lleno de
riqueza para saquear y patrocinar el renacimiento europeo. Se sabe que tres
años después del descubrimiento, Cristóbal Colón dirigió en persona la campaña
militar contra los indígenas de la dominicana. Un manojo de caballeros, un par
de centenas de infantes y una jauría de perros especialmente adiestrados para
el ataque, enfermedades y armas de fuego fueron algunos de los elementos que
utilizaron para aniquilar a los “indios”, formula que se repitió
incontablemente hasta 200 años más tarde. De los caídos en la Dominicana más de
quinientos de los mismos, tomados prisioneros y enviados a España, vendidos
como esclavos en Sevilla, y que luego murieron miserablemente. De estos
acontecimiento se conoce que algunos teólogos protestaron por los maltratos y
las condiciones, la esclavización de los indios fue formalmente prohibida, más
no en la práctica. América era el infinito imperio del diablo, donde las
historias parecían imposibles de creer, aquí mencionamos la fanática misión
contra le herejía de los nativos o la necesidad de la iglesia de justificar las
injusticias cometidas en el territorio, contrastaba con el brillo de los
tesoros del nuevo mundo. Tanta riqueza, no debe estar en las manos de estas
bestias sin alma.
Desde el momento en que los europeos se
posaron sobre las tierras del nuevo mundo, demostraron su intención de
enriquecerse apoderándose de lo que encontraran a su paso, incluso de la vida
de los aborígenes, llamados “indios” desde un primer momento,
por la confusión de “Don” Cristóbal” de creer que había llegado a alguna de las
islas de Asia Oriental.
Los no invitados europeos avanzaron
inescrupulosamente sobre el territorio invadiendo y apropiándose de lo que
encontraban en especial plata y oro. El Potosí en la actual Bolivia, Los
Zacatecas y Guanajuato hoy territorio mexicano, Muzo en Colombia, entre otros
territorios apropiados por su riqueza. Por ejemplo la ciudad de Potosí fue la cabecera de toda
Sudamérica por largo tiempo y llegó a tener más cantidad de habitantes que
Sevilla, Madrid, París y la misma cantidad que Londres. Exprimieron estas minas
hasta literalmente la última gota. Y fue tanto el afán por la plata que a los
colonizadores no les preocupaba tener que comer ratas, gatos y perros, ya que
no había quien cultivase las tierras, pues la mayoría de los esclavos
“trabajaban” agotaban sus vidas en las minas hasta la muerte.
Los minerales preciosos como la plata, el
oro, las esmeraldas, entre otros eran trasladados a España y Portugal, mas esta
riqueza era pasajera y hacía una pequeña parada en la corona española, la que
estaba hipotecada. Y pasaba a las manos de los bancos alemanes por excelencia.
El reino español se encontraba endeudado con los bancos alemanes y las deudas
fueron canceladas con las riquezas que venían en barco desde el nuevo mundo.
La perniciosa administración política y
económica de los españoles obnubilados por la abundancia de riqueza en esos
años, los condujo a comprimir la producción industrial, de tal manera que de
los 16 mil telares que había en Sevilla en 1558, a la muerte de Carlos
V, quedaban tan solo cuatrocientos a la muerte de Felipe II. Y si mencionamos
la ganadería en Andalucía, las ovejas se redujeron a 2 millones cuando había 7
millones. Todo se compraba, la inflación subía, lo que bajaba de manera
rotunda, era su población en poco más de 200 años la cantidad de habitantes se
vio reducida a la mitad, La pregunta era, si España no podía abastecerse ella
misma, ¿cómo lograría abastecer a sus colonias del otro lado del océano?
Regresemos entonces a la realidad de
nuestra América, si bien los españoles buscaban metales preciosos en el gran
territorio “descubierto por ellos en 1492” . Las especias escaseaban en el viejo
continente debido a las guerras con los moros y el conocido cierre de la ruta
de las especies. La caña de azúcar empezó a adueñarse de las islas caribeñas. Y
no solamente las colonias españolas comenzaron a producir, las holandesas, las inglesas, y francesas no
se quedaron atrás a la hora de la cosecha de la dulce plantación. Las Antillas
eran conocidas como las islas del azúcar. Y a ese nombre quedaron sometidas,
todavía hoy son condenadas al monocultivo y siguen padeciendo la desocupación y
pobreza. Fueron muchos los brazos y el sudor indígena y negro que quedo impreso
en los grandes campos de las plantaciones, donde eran víctimas de maltratos y
vejaciones
Pasemos a uno de los territorios escogidos
por los portugueses, Brasil. La caña de azúcar y sus tierras exquisitas
para su cultivo fue una de sus perdiciones, el caucho aparecía allá por el sur
de
hasta cuando seguirán abiertas las venas de nuestra américa indígena....?
ResponderEliminar